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domingo, 30 de abril de 2017

Día Mundial de la Libertad de Prensa 2017 (UNESCO)

Día Mundial de la Libertad de Prensa 2017

Mentes críticas para tiempos críticos: El papel de los medios para el avance de sociedades más pacíficas, justas e inclusivas.


Mensaje de la Directora General de la UNESCO


Cada año, el 3 de mayo es una fecha en la que se celebran los principios fundamentales de la libertad de prensa. Esta fecha brinda la oportunidad de evaluar la libertad de prensa a nivel mundial, de defender los medios de comunicación de los ataques sobre su independencia, así como rendir homenaje a los periodistas que han perdido sus vidas en el desempeño de su profesión.





La UNESCO, el Gobierno de Indonesia y el Consejo de Prensa de Indonesia serán los anfitriones del evento principal del Día Mundial de la Libertad de Prensa y la entrega del Premio Mundial de Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano en Yakarta, Indonesia, del 1 al 4 de mayo de 2017.
Celebraciones nacionales se llevan a cabo cada año para conmemorar este día. La UNESCO lidera la celebración en todo el mundo mediante la identificación de la temática global y la organización del evento principal en diferentes partes del mundo.
El Día internacional fue proclamado por la Asamblea General de la ONU en 1993 a raíz de una recomendación adoptada en la 26ª reunión de la Conferencia General de la UNESCO en 1991. Esto a su vez fue una respuesta a una llamada de periodistas africanos que en 1991 produjeron la histórica Declaración de Windhoek sobre el pluralismo de los medios y su independencia.

Fuente: Unesco

Equidad y epiqueya ( estudio jurídico )

Equidad y epiqueya ( estudio jurídico )


por

Juan B Lorenzo de Membiela
Doctor por la Universidad de Valencia.

Índice:

I. Formación histórica. II. Equidad y ordenamientos estrictos y flexibles. III. La epiqueya: definiciones de la doctrina. IV.  Equidad en lo administrativo.

I. Formación histórica.

Los jurisconsultos romanos percibieron el ius aequitas, con lo que Arias Ramos denomina «el ideal de las normas».

En el derecho antiguo utilizaban la equidad para resolver litigios [1], como fin hacía la implantación de la Justicia[2]. Entre lo simplemente iustum y lo aequum, bonum et aequumaequum melius, se distinguía lo legal de lo justo

La equidad -ex bono et aequo-  era invocada como justo en un momento concreto acorde con el sentimiento ciudadano. Generaba   normas y creaba derechos subjetivos.  Es decir, lo legal queda subordinado a lo justo. Los jurisconsultos, cuya actividad era casuística, no hablaban de justicia, sino de lo que es aequum – justo- en cada caso.

La aequitas- equidad-  y el aequus – igualdad - modulan la adecuación del derecho positivo a los hábitos, costumbres, sentimientos, percepciones morales e intelectuales que habitan la conciencia de la comunidad.

El ius, era la norma escrita que debía acomodarse a las contingencias de cada hecho, a sus particularidades, según el sentimiento popular[3]. Se trataba de una justicia terrena condicionada a lo cotidiano y que pretende dar a cada uno lo suyo en beneficio de la comunidad. No hacerlo conduciría a la iniquidad: summum ius, summun iniuria.

Cuando la ley es deficiente para resolver controversias, por defectuosa redacción, por su impreciso contenido, por el espíritu de los nuevos tiempos que agota la anterior normativa, se recurre a la aequitas.

Con ello, se trata de evitar un resultado dañoso en la resolución judicial o administrativa. Persigue una proporción, lo más exacta posible, entre lo jurídico y la vida.  Extrayendo de la ley vieja, la ley nueva que subyace en su espíritu para evitar la iniquitas[4].

La incidencia del cristianismo cambió esa «ideación voluble», sujeta a los sentimientos de la comunidad, operando ya la aequitas como paliativo del excesivo rigor resultante de aplicar la ley en su pureza estricta. A partir de entonces, la aequitas es sinónimo de humanitas, pietas o benignitas[5].  También como charitas o benevolentia.

Para Santo Tomás, la equidad adopta dos posiciones: 

a)  Como parte de la justicia cuando haya de seguirse la «mens legislatoris» o   «ratio» de la ley[6].

b) Fuera de la justicia legal, entendida ésta como letra de la ley. En este caso la equidad es parte de la Justicia, pero fuera de la ley.

Conviene no confundir los efluvios del corazón, fundamento de la equidad, con el sentimentalismo que carece de base utilizado como arma ficticia para justificar lo injustificable[7].

Para Kant, la equidad es como una divinidad muda, cuando a ella se alude no contesta, pues contra la injusticia del ius strictum no hay remedio jurídico, ya que la reclamación fundada en la equidad corresponde al tribunal de la conciencia, fórum coeli, mientras que la cuestión jurídica corresponde al tribunal civil, fórum soli sive civile[8].

Ubicación que, si bien remite a lo «supra legal», despoja a la equidad de toda aplicación en Derecho porque reenvía al «fuero interno» que puede discrepar del «fuero jurídico». Denota una naturaleza no sometida a lo normativo y, por ello, alejado de su circunstancia y su contingencia.

II. Equidad y ordenamientos estrictos y flexibles.

La doctrina mayoritaria considera a la equidad adyacente a la idea de Justicia[9] . Posee   una existencia ideológica ajena a las leyes, aunque incide en ellas, bien modificándolas, bien interpretándolas.

Se diferencian dos aspectos conceptuales[10]: Uno, de carácter objetivo, como adaptación del Derecho a la realidad del caso, apreciando todos los elementos concurrentes y no solamente los jurídicos.  Otro, de naturaleza subjetiva, como adaptación del Derecho a las particularidades del caso ponderando las circunstancias con benignidad o compasividad[11].

Eclécticamente, consiste en analizar elementos coyunturales concurrentes frente a la generalidad de la norma y que, dadas esas particularidades, produce un efecto indulgente.

La equidad se opone a normatividad estricta, pues frente al derecho general se manifiesta un derecho interpretado en modo singular, concreto al caso[12], eminentemente casuístico.

Ennecerus, Kipp y Wolf[13] resaltan la confrontación relativa entre el ius strictumy el ius aequum, que son conceptos difusos: ni el derecho más rígido puede prescindir de todas las diversidades, ni el derecho más equitativo ajustarse a toda especialidad inimaginable, sino que debe de generalizar y prescindir de las particularidades posibles dentro de los supuestos determinados de modo global

Calificar un ordenamiento como rígido o flexible depende del fiel de la balanza empleada. La equidad promueve una ampliación de la ley sobre la libertad e impide, a su vez, la supresión de ésta por aquella.

Que un ordenamiento sea estricto indica el nivel de madurez jurídica que haya alcanzado. Para Ennecerus, la rigidez es propia de sistemas jurídicos y culturales primitivos, necesitados de un derecho explícito que evite la arbitrariedad. El ius strictum florece en las etapas primigenias de la evolución jurídica y cultural. Era propio del derecho romano antiguo.  

El ius aequum no produce flexibilidades generadoras de inseguridades pues frustraría la idea de Justicia que persigue. La equidad, contribuye a construir comunidades más justas, inalcanzables sin una seguridad jurídica que procure[14]:  orden, poder, paz, cooperación, solidaridad y justicia[15].

Por ello, los ordenamientos no estrictos regulan la equidad como instrumento para impartir una justicia más precisa al thema decidendum. Supone una evolución jurídica avanzada que necesita complejos mecanismos para operar esa individualización.

III.  La epiqueya: definiciones de la doctrina.

No hay discrepancias en la doctrina sobre su concepto y naturaleza. Debe partirse de la doctrina civilista, en tanto que institución propia es aplicable supletoriamente a todo el ordenamiento, dado el art 4. 3º del CC, en su Título Preliminar, cuando dice: «Las disposiciones de este Código se aplicarán como supletorias en las materias regidas por otras leyes».

De Castro, remitía a las fuentes clásicas[16] para precisar su definición.  Y de entre ellas, la aportada por Aristóteles y su teoría de la «epiqueya»[17]: la equidad consiste en la corrección de una ley en lo que adolece por su generalidad. 

Para De Diego, no es un principio extrínseco al derecho ni cosa opuesta a la justicia. En sí mismo es la justicia del caso tomado en la singularidad de sus circunstancias, es el derecho mismo que se adecua o conforma a estas circunstancias»[18]. Por tanto, presenta dos finalidades: corregir el rigor de la ley y suplir su falta.

No es una fuente directa, parcial o autónoma del derecho, apunta Castán Tobeñas, sí es una fuente en sentido material que contribuye a fijar el contenido de las normas jurídicas y un método para la aplicación de las normas existentes a los casos de la vida[19]. Conforme a ello, extrae las siguientes conclusiones:

1. Que el manejo de la equidad, debido a la vaguedad del concepto, aunque puede realizar una justicia bastante perfecta, resulta muy delicado.

2.Que es posible Ilegar a una noción unitaria de la equidad.

3. Que la debida aplicación de la equidad requiere tener en cuenta los diversos elementos que entran en juego en el juicio de esta clase.

4. Hay un punto central que no debe olvidarse: la noción de la equidad se nos muestra siempre, en su génesis histórica y en su elaboración doctrinal, ligada a la noción de la justicia, base moral e ideal del Derecho.

Conforme a estas premisas, dictamina: «Equidad, sí, pero aplicada dentro de los límites que el ordenamiento legal imponga y no arbitrariamente, sino conforme a métodos racionales».

D´Ors, enfatiza que la Justicia se concreta, en la solución a cada caso, empleando la equidad.

La equidad como criterio rectificador de la inflexibilidad de la Ley, de la regla fija o canon, procede del concepto griego de la epiqueya, y se vio especialmente favorecida por la aequitas canónica[20].

Bien se emplee la palabra «epiqueya», o se use la dicción «equidad», normativizada en el CC en 1974 (anteriormente era aplicada por jurisprudencia inveterada de nuestro Tribunal Supremo[21]), poseen un significado análogo. La equidad oaequitas romana es evolución histórica de la más antigua epiqueya aristotélica y, por ello, con una misma identidad a efectos lingüísticos y jurídicos.

Sin embargo, doctrina y jurisprudencia hay que asignan a la epiqueya la concepción aristotélica de individualización de la norma a un caso en concreto. Y a la equidad benignitas, mitigar el rigor de la ley para un caso en particular[22].

Es decir, la equidad se correspondería con el   sentimiento de equilibrio, de adecuación a la realidad social, mientras que la epiqueya expresa la idea de conveniencia[23].

La epiqueya, es citada por sentencias de los tribunales y del TC, entre algunas, la de 9 de mayo de 1995[24], Sala Primera, voto particular del magistrado Jiménez de Parga, Fd cuarto. Y STC, Sala Primera, de 30 de octubre de 2000[25], vota particular del magistrado Jiménez de Parga, FD tercero.

Sea como fuere, bien por incidencia del principio de igualdad ex art 14 CE, bien por el principio de legalidad, ex art 9.3 CE o por la regla de la inderogabilidad singular de los reglamentos del art 37 Ley 39/2015, de 1 de octubre, del LPACAAPP, el ámbito operativo de la epiqueya queda muy comprometido. Aunque, a pesar de todo, como recoge la doctrina del P. Suarez: «corrige lo injusto, lo excesivamente duro» [26]y eso es una idea imperecedera en sociedades, en donde, el factor temporal está subordinado a todo lo que suponga un avance de la civilización[27].

IV.  Equidad en lo administrativo

Para Mellado, en la edición de 1890, la equidad no es fuente del derecho Administrativo[28]Ugo Forti participa de idéntica tesis, aunque reconoce una gran amplitud en el campo del Derecho administrativo, en cuanto que la Administración tiene una potestad discrecional que es revisable jurisdiccionalmente[29].

Es  Borsi, quien sostiene que la equidad  está construida por una serie de principios  que ,en cuanto participan de la idea de Justicia,  puede ser fuente de Derecho[30]. Operan a través de los principios universales o altiora principia – distintos de los Generales del derecho – en una función esencialmente integradora del ordenamiento jurídico.
Autores hay, como Santamaría Pastor, Orduña Rebollo y Martin-Artajo que equiparan la equidad al sentido natural[31].

En Francia, a diferencia de España, los principios generales del derecho son fuente preeminente de la legalidad en el derecho administrativo. Determinados por elConsejo de Estado y reconocidos por el Consejo Constitucional, emanan de una interpretación sobre la Declaración de los Derechos del Hombre de 1789 y preámbulos constitucionales[32].

La equidad instrumentaliza los principios generales del derecho en una función esencialmente teleológica enderezada a asegurar los derechos del ciudadano.

La finalidad, principalmente   liberal, deducida de los principios de la Declaración de 1789, es la que no existe en España. Nuestra codificación, tributaria de la francesa, nació de un mero ejercicio de mimética legislativa pero no causal. Se copió el cuerpo, pero no el espíritu. Por ello, la preocupación por guarecer la libertad individual frente a injerencias ajenas del Estado  se encuentra más acusada en la legislación francesa que en la española. Y, ante ello, la opción creativa del Consejo de Estado francés   promueve nuevos principios generales sobre la equidad.

En legislación ordinaria, la equidad aparecía en la LPA de 17 de julio de 1958, art. 112, como modulación de la revisión de los actos administrativos. En la Ley 30/1992, el art. 106 la incluye con idéntica función. Que se mantiene en el vigente art. 110 Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas. El art 3.1º. e) Ley 40/2015, de Régimen Jurídico del Sector Público tipifica el principio de confianza legítima, que es manifestación de lo «Justo» en la actuación administrativa.

La equidad se manifiesta – y debe manifestarse-  en el ámbito administrativo a través de las resoluciones administrativas e instrucciones y órdenes de servicio cuando particularizan la norma a supuestos concretos o cuando la interpretan con laxitud. Su apoyo legal se encuentra en el ya citado art.  4.3º CC (de imperativa apreciación es declarada por la STS, Sala de lo Contencioso Administrativo, 14 de febrero de 1997[33]).

Para otras materias administrativas e incluso para contratación administrativa que no remitan expresamente al Código Civil, cabe asumir la tesis del profesor La Laguna quien la mantiene como Derecho supletorio, sobre el estudio del Título Preliminar del Código Civil y resto de leyes civiles[34]El art 4. 3º CC así lo prevé.

La jurisprudencia de lo Contencioso Administrativo estudia la equidad en la STS, Sala 3ª, de 2 de mayo de 1978[35], admitiéndola en el ámbito del Derecho Público en su Cdo. Segundo. De éste, Soriano García, extrae las siguientes características[36]:

a) La equidad es un elemento interpretativo admitido hoy por la Ley.

b) Su aplicación no es libre o incondicional.

c) Debe estar justificada por la necesidad de aplicar una norma «ponderándola».

d) La interpretación libre y por equidad sólo es aplicable cuando la Ley lo permita expresamente.





[1] Valdecasas, G.G. (1948): «La acción publiciana en nuestro derecho vigente», Anuario de Derecho civil, p. 85.

[2] Arias Ramos, J. (1951): «Derecho Romano», t. I, 5ª edic., Edersa: Madrid, p.26.

[3] Iglesias, J. (1982): «Derecho romano. Instituciones de derecho privado», Madrid: Ariel, pp.97-9.

[4] Pringsheim, A. (1922): «Ius aequum und ius strictum», ZSS, 42, pp. 643 y ss..

[5] Castán Tobeñas, J. (1987): «Derecho Civil Español, Común y Foral», 12ª edic., Madrid:  Reus, p 506.

[6] La «aequitas», en este sentido, cabe entenderse como la actividad de los juristas en virtud de la cual se daba equilibradamente a cada uno lo que según el Derecho le correspondía, vid. Hattenhauer, H. (1987): «Conceptos fundamentales del derecho civil. Introducción histórico-dogmática, trad. Hernández, Barcelona, p. 194.

[7] Vid. Balmes, V. «Filosofía elemental», t. I (ética), pp. 218 a 222 y Moreno Mocholí, M. (1951): «El concubinato», Anuario de Derecho civil, fac. 1, Madrid: Instituto Nacional de Estudios Jurídicos, p.70.

[8] Kant, E. (1837):  « Principes methaphisifiques du Droit », trad. Tissot, Paris: P.J., Libraire de Ladrange.

[9] Aun así, concurren autores que contraponen equidad y justicia como elementos complementarios, vid.  Richard, A. (1963): «El Derecho y la Paz Social» , Anuario de Filosofía del Derecho, t. X.

Incluso se ha llegado a clasificar sobre su origen subjetivo:   la equidad, atribuyéndola a gente ilustre mientras que la envidia es propia de la gente vil- Vila, S. (1931): «Abenmoguit», Anuario de Historia del Derecho Español, t. VIII, p. 51-.

Existe en esta afirmación una buscada oposición entre equidad y envidia y, sobre ella, una definición indirecta de ésta como actitud ignominiosa incompatible con lo justo. Concepto que define por vía pasiva la misma equidad.

[10] Entre otros, De los Mozos, J. (1987): «Derecho Civil Español, Común y Foral», 12ª edic., Madrid: Reus, p 510.

[11] Este elemento se justifica por la generalidad de las leyes dictadas.  Porque la uniformidad absoluta no puede alcanzarse en la actuación de ningún derecho, convirtiendo el «súmmum ius» en «summa iniuria».

[12] Herrero de Miñón, M, (1974): «Marginales al nuevo título preliminar del Código Civil», Revista Española de Derecho Administrativo, pp. 359 y ss..

[13] Ennecerus, L., Kipp, T. y Wolff, M. (1934): «Tratado de Derecho Civil, Derecho Civil (Parte General)», v. I, 39ª edic., trad. Pérez González. y Alguer, Barcelona: J., Librería Bosch, p. 193.

[14] Radbruch, G. (1930): «Introducción a la ciencia del Derecho», Revista de Derecho Privado, Madrid. Tambien, Legaz y Lacambra, L. (1943): «Introducción a la ciencia del derecho», Barcelona.

[15] Peidro Pastor, I., (1996): «Lógica y Derecho», Anuario de filosofía del derecho, 12, pp. 241-88.

[16] De Castro, F., (1949): «Derecho Civil de España», t.  I, 2ª edic., Instituto de Estudios Políticos, Madrid, p. 425.

[17] Aristóteles, «Ética e Nicómaco», V, X, 7, la define como: «Correctio legis in quo deficit propter universalitatem».

[18] De Diego. (1957): «Manual de Derecho Civil español», Madrid, 1957.

[19] Castán Tobeñas, J. (1950): «La idea de equidad y su relación con otras ideas, morales y jurídicas, afines». Discurso leído por el Presidente del Tribunal Supremo en In solemne apertura de los Tribunales, celebrada el 15 de septiembre de 1950, Madrid:  Instituto Editorial Reus.

[20] D´Ors, Álvaro (1963): «Una introducción al estudio del Derecho», Madrid: Rialp.

[21] Vid, entre muchas, SSTS, Sala de lo Civil, 10 de octubre de 1955 (RJ 1955,2800), 21 de octubre de 1957 (RJ 1957,2810) y 3 de junio de 1960 (RJ 1960,2218).

[22] Castán Tobeñas J. (1950): «La idea de equidad y su relación con otras ideas morales y jurídicas», cit..

[23] Robles Velasco, L.M. (2013): «Aequitas y sus relaciones con la equidad: diferencias, similitudes e influencias», Revista Internacional de derecho Romano, en www.ridrom.uclm.es

Pero debe matizarse que esa concepción originaria es modulada por tres tradiciones: la delpensamiento griego, principalmente Aristóteles y sus comentadores medievales; la delpensamiento jurídico: Francisco de Vitoria, Cardenal Cayetano, Tomas Vio, Gil de Roma, Roberto Grosseteste, Masilio de Padua, Duns Escoto, Antonio de Florencia y D`Àgostino y en tercer lugar, la de los comentadores de las Sagradas Escrituras.

Fácil es comprender que el concepto es difuso por razón de la concurrencia de fuentes creadoras.

[24] (RTC 1995,68).

[25] (RTC 2000,251).

[26]  Vallet de Goytisolo, J. (1977): «Equidad y buena razón según el jurista gerundense del s. XV, Tomas Mieres», Anuario de derecho Civil, t. XXX, fac. I, Instituto Nacional de Estudios Jurídicos, p. 25.

[27] En el ámbito sancionador y disciplinario administrativo la epiqueya se materializa a través del principio de proporcionalidad, entre otros. Aunque a efectos prácticos pueda descansar en la equidad.

[28] Mellado, F. (1890): «Resumen de Derecho Administrativo», Ed. Hijos de Hernández: Madrid, p. 51.

[29] Forti, U., (1930): «Diritto amministrativo»Napoli, p. 9.

[30] Borsi, U. (1926): «Appunti di Diritto amministrativo»Padova, vol. I, pp. 232 y ss..

[31]  Santamaría Pastor, J.A., Orduña Rebollo, E. y Martin-ArtaJo, R. (1977): «Documentos para la historia del regionalismo en España», Madrid: Instituto de Estudios de Administracion Local, p. 38.

[32]  De la Cruz Ferrer, J., (1986): «La elaboración y desarrollo de la teoría de los principios generales del derecho público francés», Revista de Administración Pública, p. 441.

[33] (RJ 1997,1094).

[34] Bassols Coma, M. (1976): «Reflexiones sobre el nuevo título preliminar del Código Civil: planteamientos jurídico-administrativos», Revista Española de Derecho Administrativo, 11, pp.. 585 y ss..

[35]  (Ref. 822).

[36] Soriano García, J.E. (1979): «Aplicación de la equidad en Derecho público. Sentencia de la Sala 3.ª de 2 de mayo de 1978. Referencia 822. Ponente: Excmo. Sr. D. Enrique Jiménez Asenjo», Revista española de Derecho Administrativo, 23, pp. 693 y ss..


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Principios de equidad ( estudio)


por

Juan B Lorenzo de Membiela


Sinopsis: I. Principios generales de derecho y equidad. II. Jurisprudencia sobre equidad. III. Principios de equidad.


Resumen: La equidad se recoge en los principios generales del derecho, pero existe fuera de ellos. No es un concepto extraño a la práctica profesional, sino que se encuentra vigente de muy distintas formas. Una de ellas son los principios o reglas que recogidos en el derecho histórico tienen fuerza de ley ante supuestos de vacío normativo. Se exponen algunas reglas de derecho histórico que aun su importancia son desconocidas en la actualidad por exceso de legislación.

Palabras clave: Equidad, principios generales del derecho, vigencia, ley escrita.

Abstract: Equity is reflected in the general principles of law, but exists outside of them. It is not a concept different to the professional practice, but is in force of many different forms. One of them are the principles or rules that are collected in the historical right have force of law before assumptions of normative vacuum. Some rules of historical law are exposed that even their importance are unknown at present by excess of legislation.

Key words: Equity, general principles of law, validity, written law.

I.Principios generales de derecho y equidad.

Desde el momento en que se admite la interpretación y la corrección del derecho, la equidad abandona el campo de lo extrajurídico ubicándose en el sistema jurídico positivo.

La confrontación equidad-derecho solamente cabe en los sistemas regidos por el ius extrictum[1] Aquellos en donde prevalece el apotegma «Quod non est in codex non est in mundo» que si bien es manifestación del positivismo jurídico tambien es el propio de los sistemas jurídicos primitivos.

Nuestro ordenamiento es flexible o abierto en tanto busca la justicia. Y en tanto, como valores superiores del art 1 del Título Preliminar de la CE, se propugnan la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Valores, todos ellos, que invocan una conciencia jurídica superior.                         

Lo abstracto del concepto de derecho no desaparece tras su publicación.Preexisten los principios generales tanto en la mente del legislador, cuando crea la ley, como en el tribunal y en la administración, cuando la aplica.

Es aceptado por autores que la equidad fundamenta los principios generales del derecho[2]. Así, Laso Martinez apunta a que los principios generales dimanan de la equidad[3].

Coviello, resalta la importancia y trascendencia de los principios generales en el ordenamiento administrativo configurándolos como un «derecho de equidad» descrito por Hauriou[4].

Falcón y Tella, enumera varias distinciones de carácter más funcional y menos axiológico[5], entre ellas: los principios generales del derecho poseen una concepción objetiva, con entidad propia independiente de toda opinión o convicción personal, en tanto que la equidad constituye el sentimiento natural de justicia formada por un alto componente subjetivo. Y una última distinción, la equidad no es fuente del ordenamiento mientras que los principios generales están reconocidos como tales en el Título preliminar del CC.

De Castro, De Diego, como doctrina indubitada, vinculan la equidad a los principios generales del derecho, si quiera sea de modo instrumental, como vía para la aplicación e interpretación del derecho, sea por las administraciones públicas, sea por los tribunales.

Esta opción era comprensible porque en la redacción original del CC de 1889, no recogía explícitamente la equidad que sí fue introducida en el título preliminar en 1974[6].  Empero esta circunstancia no devalúa la precisión del postulado.

Dialécticamente opuesto, Rotondi, contrapone equidad y principios generales del derecho[7].

En mi opinión, equidad y principios generales del derecho, están estrechamente unidos: la primera condensa la idea o conciencia de lo justo y los segundos, se ofrecen como mecanismo de aplicación. Además, de conformidad al art 1. 3º CC y su jerarquía normativa, la equidad no podrá transgredir los principios generales del derecho, pero si integrarlos e interpretarlos.

Por todo ello, la equidad fundamenta los principios generales preferentemente pero no se agota únicamente en ellos.

Mucius Scaevola, los define como «verdades jurídicas universales»[8] que operan en defecto de ley y costumbre y, como inveterada jurisprudencia asienta, en defecto de ley y costumbre, cabe únicamente su aplicación. Pero cumplen más funciones: informan el ordenamiento jurídico, testimonian la conciencia y contrastan lo justo de los actos jurídicos.

Por su naturaleza, son inmarcesibles y persistentes ante el paso del tiempo, poseen convicción propia de observancia, estabilidad y son aceptados por la comunidad.

Procedan de la ley natural, procedan de abstracciones de textos positivos, no se concretan en disposiciones particulares, permanecen en el ámbito de lo abstracto sin perder su generalidad o indeterminación [9]. Comprenden conceptos fundamentales que inspiran la conciencia y el sentido jurídico, principalmente la equidad, e informan a los principios sistemáticos del derecho positivo.

No faltan tesis que critican su extensión incluso cuestionan su existencia. López Menudo, habla de «inflación de principios», muchos de los cuales no debieran ser tenidos como tales, sino como meros criterios legales, y muchos, tambien, adolecen de excesiva generalidad, muy abstractos con apenas juego en la práctica [10].

Los principios generales señalan el método de interpretación de las normasante un hecho no contemplado en las leyes. Incluso al identificar la equidad con los principios generales del derecho podrá el juez ante insuficiencia de ley y costumbre, resolver la controversia en equidad plasmada en los principios generales del derecho y, a su vez, recogida en jurisprudencia.

De Castro, para la práctica forense, exige los siguientes requisitos:

1.  Que los principios generales del derecho deben ser aplicados por todos los tribunales, siendo alegables en todas las instancias.

2. Es adecuado alegar que se cita el principio de derecho ante la inexistencia de ley y costumbre exactamente aplicable al caso. La STS 26 de noviembre de 1926 autoriza la alegación de un principio contenido en alguna de nuestras antiguas compilaciones.

En cambio, un principio básico como el de congruencia puede aplicarse de oficio: «iura novit curia».

    Conviene indicar el origen del principio de derecho, precisando su fuente en el antiguo Derecho español o en el Derecho romano, la regla que lo haya recogido, relacionándolo con las reglas jurídicas inspiradas en igual o análogo principio y citando las sentencias del TS que, sea directamente, sea indirectamente, lo hayan reconocido.


II. Jurisprudencia sobre la equidad.

La jurisprudencia del TS, ha adoptado diferentes criterios sobre la naturaleza y función de la equidad.  Con intención sistemática se exponen estos criterios.
a) Como fuente del derecho.
Como principio general del derecho, STS, Sala de lo Contencioso Administrativo, de 4 de mayo de 1981[11] , Cdo. Noveno:
« […]  Por ello, se impone una solución intermedia, puesto que «hay circunstancias en que la justicia y el derecho han de auxiliarse  de la equidad » (S. de 10 octubre 1955); en cuanto la equidad es nervio de todas las materias de apreciación de cuantía de las indemnizaciones o reparaciones de Derecho público -S. de 3 junio 1960 ( RJ 1960\2213)-; poniéndola en juego como principio general de Derecho, y, como tal, fuente supletoria del mismo -S. de 21 octubre 1957-, dentro de una interpretación que ha de concordar con la ofrecida en el Título Preliminar del C. Civ. -S. de 2 marzo 1978 ( RJ 1978\822). que remite a la STS de 21 de octubre de 1957[…]».

La STS, Sala de lo Contencioso Administrativo, de 27 de noviembre de 1979[12] , ubica la equidad dentro de los principios generales del derecho, Cdo segundo.

Clara conexión con los principios generales del derecho, declara la STS, Sala de lo Civil, de 15 de noviembre de   2006[13], FD séptimo.

Ante vacío legal operaria como fuente de derecho, v.gr.: SSTS 1 de julio de 1986[14], 6 de octubre de 1987[15], 11 de octubre de 1988[16] y 8 de octubre de 1992[17]. El FD sexto de esta última, expone:

«[…] La equidad en sentido estricto no es fuente de derecho, antes bien como está configurada en el Código Civil, es simplemente una regla de interpretación y en su caso de aplicación de las leyes y sólo tiene virtualidad y eficacia ante la existencia de vacío legal […]».

Como fuente del derecho condicionada, STS, Sala de lo Contencioso Administrativo, 21 de junio de 1983[18], Cdo. Quinto.
b) Negando el carácter de fuente.
No es considerada como fuente del derecho, SSTS, Sala de lo Civil, 21 de mayo de 1994[19], FD tercero:
«[…]La equidad no constituye una fuente del derecho, ya que el artículo 3 veda el uso exclusivo de la equidad en la fundamentación de las resoluciones, a menos que así esté expresamente autorizado, siendo la equidad criterio atemperador de la norma estricta, salvo cuando la Ley permite el juicio de equidad.

c) Correctora de leyes por generalidad.
 STS, Sala 1ª, 15 de noviembre de 2006[20], FD séptimo y STS de 9 de mayo de 1983[21] , Sala Primera, califica a la equidad como correctora de la generalidadde la ley, véase su Cdo. Sexto:
«[…] La discutida figura de la «aequitas» incorporada por vez primera en forma directa y nominativa a nuestro C. Civ. por la reforma en él introducida por la Ley 3/1973, de 17 marzo, aparece en su art. 3.º, 3, como una forma, procedimiento, o, si se prefiere, elemento de interpretación a la vez que corrector de la generalidad de la Ley, función o actividad que el citado precepto y número encomiendan a los Tribunales […]».

d) Ponderación del rigor de la ley.
STS, Sala de lo Civil, 16 de octubre de 1990[22], FD quinto:

« […] En nuestro Código Civil la equidad no constituye una fuente del Derecho por lo que la invocación abstracta del art. 3.2 de ese Cuerpo legal hace inviable […] el citado precepto veda el uso exclusivo de la equidad en la fundamentación de las resoluciones a menos que así esté expresamente autorizada, siendo la equidad criterio atemporador de la norma estricta, salvo cuando la ley permite el juicio de equidad; establecido por la sentencia recurrida que el actor recurrente carece de todo derecho frente a la demandada es clara la inoperancia del principio de equidad en funciones de interpretación o moderación de unas relaciones jurídicas inexistentes […] » .

No cabe acudir a la equidad «contra legem», para fundamentar recursos jurisdiccionales, STS, Sala de lo Contencioso Administrativo, 8 de octubre de 1986[23], Cdo. Tercero:
«[…] Por estimarse que los efectos de la desvalorización monetaria ya vienen contemplados en el repetido artículo 94 del Reglamento de Contratación, cuyos términos fueron asumidos por la actora al aceptar el condicionamiento de las respectivas adjudicaciones de obras, no existiendo, además, evidencia que el presente proceso inflacionario sea esencialmente distinto del existente en aquellos anteriores momentos, lo que impide admitir que se haya producido un desfase de circunstancias posibilitador de la adaptación del remedio estimado idóneo en dichos momentos a otro que lo fuere en la actualidad, y sin que por último, sea factible acudir a la equidad «contra legem», al no estar admitida como Fuente autónoma de Derecho , salvo expresa delegación legislativa[…]».
e) Es regla de interpretación.
Según la STS, 30 de diciembre de 1993[24], Sala de lo Civil, la equidad es regla de interpretación. Su FD primero expone:
«[…]La equidad tal como la configura el Código Civil es regla de interpretación y, en su caso, de aplicación de las leyes, que cobra eficacia aplicativa ante la existencia de vacío legal. Aquí acontece que se produce una inconcreción contractual, que la Sala resuelve interpretando el contrato en su más adecuado acomodo a la realidad y siguiendo fielmente la tesis que la recurrente mantuvo en el pleito […]».

Tambien, la STS, Sala de lo Civil, de 26 de febrero de 2004[25], FD segundo y STS, Sala de lo Civil, 1 de marzo de 2006[26], FD quinto.

f) Prevalencia sobre los Principios generales del derecho

Al identificarse la equidad con la Justicia, alcanza una preeminencia frente a los principios generales. Aunque tenga serias dificultades para articularse como fuente y no poseer autonomía

Criterio defendido por la STS, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección 4ª, 6 de octubre de 2009 [27] con remisión a la STS, Sala de lo Civil, de 23 de diciembre de 2002[28], FD tercero.

g) Como fuente auxiliar o condicionada.
Como fuente auxiliar del Derecho, STS, Sala de lo Contencioso Administrativo, 6 de mayo de 2014[29], Fd quinto.
h) De obligado empleo por los tribunales y administraciones.
La STC, Sala 1ª, 29 de mayo de 1989[30], califica a la equidad como regla jurídica de obligada ponderación y   no simples recursos interpretativos del juzgador. Su FD tercero declara:

«[…] Es aquí de pertinente recordatorio que nuestro ordenamiento recoge un conjunto de reglas de interpretación de las normas jurídicas que propende a una aplicación más ajustada de las mismas a las circunstancias de cada caso. Entre tales reglas, que son sin duda reglas jurídicas y no simples arbitrios u ocurrencias hermenéuticas a disposición del intérprete, destaca la equidad, cuya ponderación es siempre obligada, conforme a lo dispuesto en el art. 3.2 del Código Civil, en la aplicación de toda norma […]».

i) Equidad sobre aforismo jurídico.
La equidad tiene su plasmación en brocardos jurídicos o juicios. La conexión, equidad y brocardos jurídicos, es constatado por numerosas sentencias, entre ellas la STS, Sala de lo Contencioso Administrativo, de 4 de marzo de 1985[31], Cdo. Segundo:
«[…] Que la expuesta tesis de apelación se halla en pugna con el artículo 3.º-2 del Código Civil al darse los supuestos en el mismo exigidos para la aplicación del principio ético de equidad sobre la base del aforismo jurídico «ad impossibilia nemo tenetur», máxime cuando en la propia resolución, aquí impugnada, del Tribunal Administrativo de la Diputación Foral de Navarra se admite la posibilidad de excepción por causa de enfermedad […]».

III. Principios de equidad.

Muchos principios generales del derecho se condensan en máximas de experiencia, axiomas, reglas, aforismos, proverbios, apotegmas, entre otras denominaciones. Estos axiomas, llamados iura, procedían de la jurisprudencia de los jurisconsultos romanos y comprendían obras de distintos tipos: institutiones, regulae, definitiones y sententiae u opiniones, comentaria ad Edictum, digesta, responsa, quaestiones y disputaciones, epistulae, notae.

Todas constituían fuentes de derecho.

De entre ellas, los regulaedefinitiniones o sententiae, integraban obras elementales que compendiaban, de modo resumido, principios jurídicos de valor reconocido. Las regulae y definitiones   no exponía el conjunto del derecho empleado [32] sino los principios en forma de reglas concisas.

Para Paulo, las reglas, son proposiciones o formulas breves de los principios del derecho. De hecho, reglas y principios son significantes de un mismo significado: el principio es la evolución de la regla.

Como autores de las regulaeKrueger, cita a Neracio, Pomponio, Gayo, Scévola, Paulo, Ulpiano, Marciano y Modestino. Solo se han conservado la Instituta   de Gayo[33], las regulae de Ulpiano[34] o las sententiae de Paulo[35].

Como principal medio de transmisión, el Digesto y el resto de materiales reunidos en el Corpus iuris civilis   constituyen el primer referente de las reglas jurídicas. Incrementadas con las Decretales de Gregorio IX y de Bonifacio VIII (libro V de ambas) y el código de la siete Partidas que en nuestro país es el principal instrumento científico de recepción de las reglas.

Se caracterizan por su brevedad, concisión, sobriedad, precisión y laconismo. Constituyen la expresión del sentido jurídico y tienen valor de ley siempre que no exista ley en contrario.

 Debe advertirse que no todos los principios jurídicos se han expresado en reglas, pero sí, como apunta Mans Puigarnau[36], constituyen la poesía de lo justo, la más simple expresión del sentido jurídico. Y , en definitiva, el ritmo  de la justicia.

Se exponen a continuación algunas reglas o principios referentes a la equidad por su interés y posible práctica en el foro[37].

           I.   «Aequitas est, quae de iure multum remittit»[38]:  La equidad mitiga mucho el derecho.

            II.   «Aequitas est ipsa iustitia misericordia temperata»: Equidad es la misma justicia templada por la misericordia.


            III.   «Aequitas est virtus correctrix eius in quo lex propter univérsalitatem déficit»[39]: La equidad es la virtud de enderezar aquello en que la ley, a causa de su generalidad, ha fallado.


            IV.    «Nulla iustia es vera sine bonitate»[40]:Neguna justicia es vera sens bonitat.

           V.        «Aequitas religio iudicantis»[41]:  La equidad es la religión del juzgador.

         VI. «lus est: equitas, ius suum inicuique  tribuens, bonis premia, et malis suplítia»[42]: Derecho es : equidad, dar a cada uno lo suyo, premiar a los buenos y castigar a los malos.

          VII.   «In ómnibus quidem, máxime támen in iure, aequitas spectanta sit»[43]: Ciertamente, en todos los casos, más principalmente en los de derecho, se ha de atender a la equidad.

         VIII.  «Ubi aequitas evidens poscit, subveniendum est»[44]: Cuando una evidente equidad lo pide se ha de auxiliar.


          IX.      «Quoties aequiíalem desiderii naluralis ratio, aut dubitatio inris moratur, iuslis  decrelis res temperanda est»[45]:  Siempre que la razón natural o una duda de derecho se oponga a la equidad de la pretensión, el negocio se ha de atemperar a decretos justos.

             X.   «Aequitatem ante aculas habere debet iudex»[46]: El juez debe tener la equidad ante sus OJOS.

            XI.   «Iudex aequitatem prae oculis semper habere debet»[47]: El juez debe tener siempre la equidad ante la vista.

           XII.  «Aequitas iudici ante oculas esse debet»: La equidad debe estar ante la vista del juez.

         XIII.   «Aequitas in iudiciis inter litigantes servanda est»: La equidad en los juicios ha de observarse entre los litigantes[48].

         XIV.    «Ius semper quaerendum est aequabile,neque enim aliter ius esset»: En derecho hay que buscar siempre la equidad, pues de otro modo no sería derecho.

          XV.         «Aequitas paribus in causis, paria iura desiderat»: La equidad requiere leyes iguales para iguales causas.

        XVI.  «Inaudita causa quemquam damnari aequitatis ratia non patitur»[49]: La razón de equidad no tolera que alguien sea condenado sin ser oída su causa.

        XVII.   «Aequitas in dubio praevalet»: En caso de duda prevalece la equidad.

      XVIII. «Semper in dubiis benigniora praeferenda sunt»[50]: En los casos dudosos se ha de preferir siempre lo más benigno.


         XIX.  «In ambiguis rebus, humaniorem sententiam sequi oportet»[51]: En las cosas ambiguas conviene seguir el parecer más humano.

           XX.   «In dubis, favorabilior pars est eligenda»: En la duda hay que elegir lo más favorable.

         XXI. «Favorabilia sunt amplianda, odiosa sunt restringenda»: Las cosas favorables han de ser ampliadas, y las odiosas, restringidas.

        XXII.  «Rapienda occasio est, quae praebet benignius responsum»[52]: Se ha de aprovechar la ocasión que facilita una resolución más benigna.

       XXIII. «Summum ius, summa iniuria»[53]: El derecho extremado puede extremar
la injusticia.

      XXIV.   «Ius summum saepe summa est malitia»[54]: El derecho extremado es a veces la suma iniquidad.

        XXV.   «Aequitas praefertur rigori»: Es preferible la equidad al rigor.

      XXVI.  «Aequitas naturalis praeferenda est rigori iuris»[55]: La equidad natural es preferible al rigor del derecho.

     XXVII.        «Aequitas rigori fere in ómnibus est preferenda»[56]: La equidad es preferible al rigor en casi todos los casos.

    XXVIII.        «Placuit, in omnibus rebus praecipuam esse iustilae aequitatisque, quam stricti iuris rationem»[57]: Pareció bien que en todas las causas fuese más atendible la razón de justicia y equidad que la de derecho estricto.


     XXIX.  «Aequitas sequitur legem»: La equidad sigue a la ley.

   XXX.     «Aequitas suggerit, [ubi] iure deficiamur»[58]: La equidad aconseja cuando carezcamos de derecho.

      XXXI. «Aequitas naturalis mérito attenditur, ubi ius deficere invenitur»[59]: Con razón se atiende a la equidad natural donde se encuentra un defecto de la ley.


     XXXII. «Ubi leges non suffecerint, ad naturalem sensum vel aequitatem recurratur»: Cuando las leyes sean insuficientes, deberá recurrirse a la razón natural y a la equidad.

    XXXIII.  «Quum iure defficiamur, aequitas prae Oculis  habenda est»: En  defecto de ley hemos de tener ante la vista la equidad.

    XXXIV.  «Aequitas modum interpretandi leges et statuta, ac etiam pacta, praebet»[60]: La equidad constituye un modo de interpretación de las leyes y estatutos, así como de los pactos.

     XXXV.   «Quoties nihil sine captione investigari potest, eligendum est, quod mínimum habeat iniquitatis»[61]: Cuando no se puede investigar cosa alguna sin quebranto, hay que optar por lo que importa menor iniquidad.

   XXXVI.  «Bona fides, quae in contractibus exigitur,aequitatem summam desiderat»[62]: La buena fe que se exige en los contratos requiere suma equidad.

  XXXVII.   «Obligatio, sive actio, semel extincta, non reviviscit, nisi iusta causa subsit ex qua aequitas subveniat»: La obligación o, en su caso, la acción, una vez extinguida, ya no revive si no existe justa causa por la cual la equidad intervenga.

 XXXVIII.        «Bono et aequo non convenit aut lucrari aliquem cum damno alterius, aut damnum sentiré per alterius lucrum»[63]: No conviene a la equidad que alguien se lucre en perjuicio de otro, o que por lucro ajeno experimente daño.

    XXXIX.   «Aequum est, ut cuius participavit lucrum, participet et damnum»[64]: Justo es que de lo que participe en el lucro, participe también en el daño.

           XL.   «Ubi cessat aequitas, ibi cessat restitutio»: La restitución cesa donde cesa la equidad.





[1] De Castro y Bravo, F. (1949): «Derecho Civil de España», 2ª edic, t.I, lib. Preliminar, Madrid: Instituto de Estudios Políticos, p. 426.

[2]   Cassagne, J.C. (2005): «El derecho administrativo iberoamericano», dir. González-Varas Ibáñez, S., Madrid: INAP e Instituto de investigación urbana y territorial, p. 39.

Correlación que ha sido constatada por De la Cruz Ferrer, J. (1986): «La elaboración y desarrollo de la teoría de los principios generales del Derecho público francés, RAP, 11, . p. 443.

[3] Laso Martínez, J.L. (1974): «La reparcelación como instrumento «para corregir situaciones de abuso de derecho». Situaciones de abuso de derecho en el Derecho urbanístico», RAP, 73, p. 103.

[4] Jorge Coviello, P.J. (2003-2004): «Los principios generales del derecho en el Derecho Argentino Administrativo», Documentación Administrativa, 267-268, p.93 y Hauriou, Maurice, (1903): «Prècis de Droit Administratif et de Droit Public Gènèral», París, en «Obra escogida», Madrid, 1976, trad. de Santamaría Pastor y Muñoz Machado, p. 51.

[5] Falcón y Tella, M.J. (2005): «Equidad, derecho y justicia», Madrid: Centro de Estudios Ramón Areces, pp. 242 y ss..

[6] El artículo 6, párrafo 2º, del CC en su redacción originaria de 1889, decía:

«Cuando no haya Ley exactamente aplicable al punto controvertido, se aplicará la costumbre del lugar y en du defecto, los principios generales del derecho».

Creo, que, con este texto, puede entenderse mejor los razonamientos de juristas insignes en un esfuerzo por encauzar la equidad a través de los principios generales del derecho para su aplicación. Era la única forma que cabía. Hoy no han perdido su vigencia, más bien, debe enfatizarse en ella para conservar un ordenamiento jurídico más trascendente que lo meramente publicado en un momento en concreto y bajo la contingencia de circunstancias distintas.

Vid. Catalá y Gavilá, J.B. (1923): «Texto y jurisprudencia del Código Civil», 2ª edic., Madrid: Faustino Gambón.

[7] Rotondi, M. (1924): «Equità e principii generali di diritto», Milano: Societá Editrice Libraria.

[8] Quinto Mucio Scaevola, «XVIII libri iuris civiles».

[9] Mans Puigarnau, J.M. (1947): «Los principios generales de derecho», Bosch: Barcelona, pp.XXI-XXII.

[10] López Menudo, F. (1992): «Los principios generales del procedimiento administrativo», Revista de Administración Pública, 129, pp.19-20.

[11] (RJ 1981,2020).
[12] (RJ 1979,4066).

[13] (RJ 2006,8087).

[14] (RJ 1986,4559).

[15]  (RJ 1987,6720).

[16] (RJ 1988,7409).

[17] (RJ 1992,7539).

[18] (RJ 1983,3622).

[19]  (RJ 1994,3531).

[20] (RJ 2006,8087).

[21] (RJ 1983,267).

[22] (RJ 1990,7870).

[23] (RJ 1986,7650).

[24] (RJ 1993,9904).

[25] (RJ 2004,1751).

[26] (RJ 2006,725).

[27] (RJ 2009,7403).

[28] (RJ 2003,636).

[29]  (RJ 2014,2703).

[30] (RTC 1989,96).

[31] (RJ 1985,2802).

[32] Krueger, P.(1891): «Geschichte der Literatur des Quellen und römischen rechts im Mittelalter früheren»,Leipzig: J. C. Hinrichs.

[33] Gaii institutionum iuris civilis commentarii quattuor.

[34] D. Ulpiani quae vocant fragmenta sive libri singularis regularum reliquiae.

[35] I. Paulli sententiarum, libri quinque.

[36] Mans Puigarnau, J.M. (1947): «Los principios generales de derecho», cit., p. XLI.

[37] Véanse García del Corral, I.I: (1892): «Cuerpo del Derecho Civil Romano», t. I, Barcelona: Jaime Molinas; García del Corral, I.I: (1892): «Cuerpo del Derecho Civil Romano. Novelas», t. II, Barcelona: Jaime Molinas; García del Corral, I.I: (1898): «Cuerpo del Derecho Civil Romano. Novelas», III parte, Barcelona; García del Corral, I.I: (1889): «Cuerpo del Derecho Civil Romano. Instituta-Digesto», Barcelona: Jaime Molinas y García del Corral, I.I (1889): «Cuerpo del Derecho Civil Romano», t. Barcelona: Jaime Molinas.

[38] Donato; in Ter. Ad., 1, i.

[39] Grocio : De aequit. indulg. et fácil., c. i, § 3.

[40] Ramón Llull:  Líber proverbiorum.

[41] Digesto,22,5.

[42] San Raimundo de Peñafort: Summa iuris.

[43] Paulo: 1, 90. DigestoDe Regulis iuris,50,17.

[44]  Marcelo: 1,183. DigestoDe Regulis iuris,50,17.

[45] Paulo: 1, 85. DigestoDe Regulis iuris,50,17.

[46] Ulpiano: 1. 4, § I, D., De eo, quod certo loco, 13, 4.

[47]  Decio, DigestoDe Regulis iuris,90.7.

[48] Dino, DigestoDe Regulis iuris, 90, 7.

[49] Marciano, DigestoDe Requirendis, 48,17.

[50] Gayo,1,56, DigestoDe Regulis iuris, 50,17.

[51] Ulpiano:1,10, § I, De rebus dubiis,34,5.

[52] Paulo, 1,168, DigestoDe Regulis iuris, 50,17.

[53] Ciceron, proverbio citado en De officis, I,10.

[54] Terencio, proverbio citado en Heautontimorumenos, act. IV, v. 796.

[55] Dino, DigestoDe Regulis iuris,2,24.

[56] Decio, DigestoDe Regulis iuris, 90,4.

[57] De iudicis, 3, I.

[58] Paulo, 1.2, § 5, DigestoDe Aqua, 39, 3.

[59] Decio, DigestoDe Regulis iuris, 90,4.

[60] Decio, Digesto, De Regulis iuris, 90,2.

[61] Javoleno, 1, 200. DigestoDe Regulis iuris, 50,17.

[62] Trifonino, I, 31.

[63] Pomponio, 1,206, DigestoDe Regulis iuris, 50,17.